Mi actividad profesional comenzó con mis primeras prácticas en el departamento de marketing de un centro comercial en tercero de carrera. Desde el principio quise aprender y hacer las máximas prácticas posibles para ver cuál podría ser mi puesto a futuro.
Siempre me habían dicho que tenía muchas habilidades comunicativas, y vi en la publicidad una oportunidad de sacarles partido.
Recuerdo a una de mis profesoras en la universidad, era capaz de dar clase y tener una pequeña agencia, donde tenía como principales clientes marcas de juguetes. No sabía cómo podía llegar a todo!
En mis primeros años en el mundo de la publicidad hice de todo, desde departamentos de marketing de un centro comercial, a una empresa de nuevas tecnologías, gestión de eventos, hasta que llegué a la agencia de publicidad donde estoy. Me parecía interesante entrar en una agencia ya que no había estado nunca a este lado. Entré como becaria hace 11 años y aquí estoy, como Directora de Cuentas.
Sin duda, tengo varios clientes que marcaron un antes y un después: Mercadona y sus peculiaridades me hicieron aprender muchísimo sobre la gestión de proyectos, de personas y sobre todo, la gestión de problemas y la gran inmediatez con la que ejecutábamos todos los proyectos. El segundo cliente sería Mustang, una marca de calzado alicantina con la que hice mi primera producción y campaña 360º, me llevé grandísimos aprendizajes. Y lo bonito es que a día de hoy, sigo gestionando esta cuenta. Ha sido muy bonito crecer juntas. Y por último Arroz Dacsa, desde un inicio nos dejó hacer y es increíble que después de 8 años, consigamos sorprender, tanto al cliente como a los consumidores.
Lamentablemente demasiados. El primero de todos ellos es el patriarcado o machismo. Tras 11 años en la agencia, sigo teniendo reuniones con gente que no se dirige a mí, y solo quiere hablar con compañeros, ya sean los directores de la agencia o los creativos. Somos invisibles en muchas ocasiones. Por otro lado, creo que sigue habiendo una gran brecha salarial.
Implantar una igualdad real. No solo en el papel. Que haya respeto entre clientes y agencias, que no se nos menosprecie por ser mujeres.
Hace unos años hicimos la campaña para Delikia, para apoyar el deporte femenino donde el claim era “Juegan ellas, ganamos todos”. Es un claim de campaña que Teika (así es como se llama ahora Delikia) sigue usando. Muy orgullosa de que los clientes apoyen el deporte femenino y sigan luchando por ello. También hemos trabajado temas de igualdad y edadismo con frutas Bruñó, poniendo en valor a las actrices con más de 50 años que hoy en día les cuesta mucho conseguir papeles; o visibilizando el poder de las mujeres, su belleza y su fortaleza.
Me gustó mucho la campaña de Decathlon de “Movernos nos hace fuertes”.
Contar con creativos con mentes más abiertas, que no estén anclados en el pasado y no tengan roles tan machistas, es el primer paso para hacer campañas más inclusivas en todos los sentidos.
Que luchen por sus objetivos, que no se dejen amedrentar por nadie. Es duro, pero merece la pena.
Por muy modernos que queramos ser, creo que nos queda mucho que aprender y por hacer en el ámbito de igualdad en el sector. En paralelo, creo que también viene algo de recesión en los próximos años, y deberemos estar bien preparados.