Después de trabajar varios años en medios de comunicación (soy licenciada en Ciencias de la Información-Periodismo), en 2007, comencé a trabajar para la agencia Publips como responsable de comunicación
Fue un descubrimiento paulatino desde dentro de una agencia de publicidad. Yo llevaba temas de relaciones con los medios de comunicación y poco a poco fui descubriendo la publicidad desde dentro, a través de mis compañeros y compañeras de trabajo en la agencia. Empecé a pensar que aquello me gustaba mucho y que, quizá, podría ser buena en estrategia.
Al no estudiar publicidad, llegué al sector sin referentes. Había visto mucha publicidad, sobre todo los especiales de Cannes que hace años programaba Canal+, pero no tenía referentes.
Pensándolo ahora, creo mis referentes fueron mis compañeros en Publips: Marta Chillarón y Luis Piquer principalmente.
Empecé ayudando a elaborar licitaciones públicas donde había un peso importante de trabajo relacionado con la prensa. Entonces, descubrí la disciplina de estrategia y comencé a formarme casi de manera autodidacta.
Aprendí muchísimo de dos clientes: Amstel (Grupo Heineken) y Manzanas Val Venosta (marca italiana a la que ayudamos en su implantación en España). Gracias a estos clientes empecé a profundizar en el estudio de los consumidores y los comportamientos de compra, y en la búsqueda de conexiones emocionales con ellos.
Yo no he sentido dificultades por ser mujer en mi desarrollo profesional. Las empresas para las que he trabajado no han hecho distinción de género en las promociones y oportunidades profesionales.
La conciliación y la igualdad salarial. Si no nos hacemos cargo de que el cuidado es responsabilidad de toda la sociedad, seguiremos siendo las mujeres quienes soportaremos el peso de la responsabilidad, no solo en el cuidado de los hijos, también en el de los padres. Y, por tanto, seremos nosotras quienes tengamos que sacrificar el desarrollo profesional para atender estas responsabilidades. Además, los horarios y los ritmos frenéticos a los que se trabaja no tienen sentido.
En cuanto a la igualdad salarial, no es solo un reto de la publicidad sino de cualquier disciplina laboral y que, por supuesto, también refleja el tipo de sociedad que somos.
No he trabajado en muchas campañas de igualdad. Estando en Weaddyou creamos unos premios junto a ESIC Business School en los que solo podían participar mujeres. Se trató de los Premios Nuevas Miradas, que surgieron de la siguiente observación: en las universidades valencianas, en el Grado de Publicidad, hay un 70% de mujeres, mientras que en las empresas solo el 11% está en el departamento de creatividad y solo el 2% en puestos directivos.
Los premios Nuevas Miradas lanzaban un reto de comunicación al que solo podían presentarse mujeres, se inscribieron más de 150.
Destacaría La muñeca que eligió conducir, de Audi; No More Matildas, de AMIT y Like a Girl, de Always.
La publicidad es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. No es que no tenga responsabilidad en el tipo de discurso que se genera, pero promover los valores de igualdad no solo depende del discurso publicitario. Es una cuestión social y todavía queda mucho por hacer.
Que trabajen mucho. Como cualquier profesión, la publicidad requiere disciplina, talento y sobre todo mucho trabajo. No hay fórmulas mágicas pero entender la sociedad en la que vivimos, el contexto en el que tienen que comunicar las marcas, lo que le importa a la gente… Es fundamental para desarrollar con éxito las campañas de publicidad.
Para las marcas: conseguir la atención de las audiencias. En un entorno cada vez más fragmentado y con un déficit de atención generalizado, conseguir conectar, ser interesante y relevante, será la clave.
Para las agencias: conseguir trasladar a los clientes la importancia del valor que se aporta. Ser relevantes para los clientes, saber vender nuestro trabajo, que es un intangible y que, muchas veces, no es apreciado por la relevancia de lo que aporta.